¿HASTA CUANDO?

21.04.08

¿HASTA CUANDO?

Permalink 20:31:10, Categorías: Mis Artículos  

Lejos quedan los tiempos del “carreta”, el tren que tenía los asientos de tablas y que nos llevaba desde Lora hasta Sevilla en un recorrido ciertamente largo, por el tiempo empleado. Dadas las circunstancias ese era el mejor tren del que podíamos disponer en aquella época. Solo se recuerda que era lento y que tenía los asientos de madera pero nadie menciona que ese tren se calara cuando llovía.
Pues bien, en la primavera de 2008, en las “unidades” de cercanías que nos llevan y nos traen a Sevilla, el agua de lluvia entra abundantemente por el techo de los descansillos, por las juntas que hay junto a las ventanas, por los apliques de luz del techo, por todos los sitios imaginables….
Esta mañana – 9 de abril – en la Estación de RENFE de Lora del Río, el tren que salía a las siete de la mañana no encendía las luces, no se ponía en marcha, llovía si tenía que llover. Ningún viajero fue informado ni advertido, ni por el Jefe de Estación, ni por ningún otro responsable del problema que se hubiere podido producir. Algunos viajeros, observando que la hora se echaba encima, se dirigieron hasta el anden donde se mojaron irremediablemente, pues llovía abundantemente, y al poco llegó uno de los trenes que procedía de Sevilla, con los pasajeros de destino Lora. Como no teníamos otra opción, después de bajar los que llegaban allí nos subimos sin recibir siquiera una sola indicación, ni de interventor, ni de maquinista ni de jefe de estación. Un despliegue absoluto de falta de consideración al usuario. Es igual. Que más da. Lo cierto es que la unidad que tenía que salir de Lora, a oscuras y allí estacionada se quedó.
Eufemísticamente se les llama Unidades de Cercanías, cuando en realidad se les debería llamar antiguallas de Renfe, posiblemente desechadas en otras Comunidades Autónomas.
Son tan viejos y están tan raídos que elementos estructurales tan básicos como la calefacción para invierno o el aire acondicionado para verano funcionan más mal que bien.
Respecto a la calefacción lo normal es que no funcione o funcione mal, teniendo que viajar con los abrigos puestos hasta nuestro destino pues hace un frío que te pelas.
Si lo que haces es pedir que aumenten la intensidad del aire acondicionado en un mes de julio, porque los pasajeros pasamos mucho calor, te contesta el interventor –que quiere ser amable - que está automatizado y que la maquina de aire provoca un salto de temperatura relacionado con la temperatura exterior y que tampoco se puede manipular desde el tren. A continuación te indica que hay un vagón donde parece que funciona algo mejor y te invita, para que dejes de protestar, a que te traslades a ese vagón.
Espero y deseo que los elementos estructurales relativos a la seguridad estén más y mejor vigilados.
Tímidamente, estas “unidades” están siendo sustituidas, por otros trenes más nuevos, más diáfanos, más luminosos pero más pequeños, con muchos menos asientos y más espacio para los viajeros que van de pie. Destinados a recorridos relativamente cortos son efectivos, como circulares, pues se trata de desplazamientos “de cercanías”, que como mucho portarán al pasajero durante un máximo de quince minutos. Tiempo que a cualquiera no le importa permanecer de pie, aunque siempre se agradece un sitio para sentarse.

No quisiera dejar pasar la ocasión para recordar que una Estación Ferroviaria como la de Lora del Río, (población de casi 20.000 habitantes) solo es accesible para viajeros jóvenes, fuertes y vigorosos, que no porten ningún carrito de bebé, y por su puesto que no tengan ningún problema de movilidad funcional. En este caso no podemos hablar de barreras arquitectónicas sino de varias murallas arquitectónicas.

Para acceder al andén hay que sortear dos tramos de escaleras con muchos escalones. El primero de ellos a salvo de las inclemencias del tiempo por la cubierta de la propia estación. Bajas el primer tramo de escaleras y hay un pasillo-túnel por cuyas paredes corre el agua de lluvia como si de un parque temático del agua se tratara, y otros dos tramos de escalera idénticos al primero, por donde subes al anden que te toque, pero donde tienes que abrir el paraguas nada más iniciarlo, porque no tiene cubierta que lo proteja de las inclemencias del tiempo.
Como consecuencia de ello y siempre que llueva considerablemente, se crea una catarata de agua por el propio tramo de escalera desde arriba hasta abajo. Es para hacer un documental.
Esto lo sufrimos todos los usuarios que podemos caminar, no obstante imaginemos la odisea de personas de edad avanzada, los que se sirven de bastón o muletas para andar, o incluso jóvenes que lleven algún bebe en un carrito que también quieran subir a ese tren.
Si somos capaces de sortear todo esto, y ya nos encontramos en el andén, ahora hay que subir al tren. El escalón para entrar en él, se encuentra a unos cincuenta centímetros del suelo, o sea, otra gran muralla arquitectónica para muchísimos usuarios.
Todo esta magnifica obra de infraestructura se hizo, hace ya algunos años, para garantizar la seguridad de los viajeros, para que no arriesguemos nuestras vidas accediendo a los andenes a través de los pasos a nivel.
Amen de lo que pasa en Lora, las plazas destinadas, en horas punta, a viajar con Renfe son manifiestamente insuficientes. Ese tren que no pudo salir por la mañana está unido con otro idéntico para ofertar más plazas a los usuarios y, a pesar de ello, muchas personas que se suben en La Rinconada no disponen de asientos.
Otra cuestión es la seguridad de los pasajeros, garantizada por emplead@s de una empresa de seguridad privada cuyos efectivos los puedes encontrar, casi todos, deambulando por la estación de Santa Justa. En los trenes, si ves alguno, es en hora punta, es decir, cuando más gente viaja en el tren.
Opino que la presencia de estos vigilantes en las horas en que viajan menos usuari@s es donde mas tranquilidad transmitirían por razones evidentes. En más de una ocasión he acompañado a algún familiar que tenía que ir un día festivo a trabajar a Sevilla y montaban en la “unidad” cuatro pasajeros de Lora. Ese día sí me hubiera tranquilizado ver un señor vigilante. Cuando hay muchos viajeros, no los echamos en falta pues nos vigilamos unos a otros.
¿Para cuándo trenes que tengan las plataformas de acceso al mismo nivel de los andenes?
¿Para cuándo un ascensor en la estación de Lora del Río, que permita el acceso a los andenes de personas con movilidad reducida, carritos de bebe o sillas de minusválidos? Hay estaciones que lo tienen desde hace tiempo.
¿Para cuando trenes limpios y acondicionados para viajar de forma relativamente cómoda, aliviando las bajas temperaturas de invierno y las altas de verano?
¿Para cuando vigilantes que, en horas intempestivas, garanticen la seguridad y tranquilidad de los viajeros?
Me temo que hasta que seamos capaces de transmitir a esta buena gente que este servicio que dicen ofrecernos es tercermundista nos van a seguir tratando del mismo modo. Entiendo el concepto de servicio como una organización y un personal destinados a cuidar los intereses y las necesidades del público usuario de aquel. Esta sí parece una buena idea.
Lo más efectivo es que ahuyentemos la pereza y usemos los elementos de quejas y reclamaciones que pone a nuestra disposición Renfe, cuyas oficinas están atendidas por personas muy amables y consideradas. Aunque suene tópico: “la unión hace la fuerza”.
PEC- 9/abril/2008.

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El Blog de Paco

Nací en Lora del Río, 1960. Cursé estudios básicos en C. P. Virgen de los Reyes de Lora del Río. Aprobé el acceso a la Universidad en 1991. Soy Experto Universitario en Criminología por la Universidad de Sevilla desde 1997. Licenciado en Criminología, 2ª Promoción Universidad de Murcia (2002-2007). Numerosos cursos en materia procesal de las Jurisdicciones Penal, Civil, Laboral y Contenciosa-Administrativa. Varios seminarios criminológicos. Soy Funcionario de Carrera en Servicio Activo de la Administración de Justicia desde 1988. Pertenezco al Cuerpo Nacional de Gestión Procesal y Administrativa de la Administración de Justicia y actualmente soy Secretario de Juzgado de Paz. Fuí Socio fundador y Presidente de la Asociación de Vecinos Ermita de Setefilla. Fuí Delegado Sindical y Responsable Regional del Departamento de Justicia, durante cinco años, en la Organización de la Unión General de Trabajadores. Tengo diversas publicaciones en prensa local, provincial y nacional.

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