La vida política de Lora del Río se debate en los Plenos del Ayuntamiento, donde todos los Concejales, cada uno desde su banco, exponen las soluciones que cada cual daría a los problemas acuciantes de nuestro pueblo. Lo triste de esta cuestión, comienza en la sede, en el salón mismo donde se celebran los plenos, más propio de otros tiempos, donde casi no caben los sillones donde se sienta el público, el sonido y los micrófonos son arcaicos, la televisión retransmite con mil problemas y las mesas o atriles donde apoyan los papeles los concejales no están adaptados para soportar las cuatro o cinco horas de pleno que a veces se suceden.
Probablemente por este motivo, avanzamos poco en nuestro pueblo y seguimos pleno tras pleno hablando de calles sucias, de alcantarillado, de instalaciones deportivas tercermundistas o de hierba en los accesos a Lora.
El discurso político del equipo de gobierno es obsoleto, tratando de temas y de cuestiones que la mayoría de pueblos solucionaron hace ya algún lustro. Las discusiones son nimias y a veces rozan lo absurdo, temas intranscendentes, faltos de ideales y de soluciones reales para levantar nuestro pueblo.
Han pasado buenos tiempos económicos para todos y ahora estamos en época de vacas flacas, y aún seguimos en Lora haciendo fuego con dos piedras si nos comparamos con otros pueblos cercanos al nuestro.
Hemos entrado en el círculo vicioso de hacer política a la defensiva, de comparar unas gestiones con las del gobierno anterior o con las del anterior del anterior, y así hasta el albor de los días.
Ya es hora, a mi juicio, de que el equipo de gobierno comience a incrementar el nivel del discurso y del debate político en este pueblo, para poder así empezar a ser aquello que no debimos dejar de serlo nunca, aquel pueblo emprendedor, aquel pueblo a la orilla del Guadalquivir, en plena vega, que era líder de la comarca, que acogió a muchos emigrantes que vinieron hasta este pueblo a trabajar porque aquí había empleo y riqueza.
Ya es hora de compararnos con la Rinconada, con Mairena, con el Viso, con Alcalá, con Carmona o con Dos Hermanas señor Alcalde, ya es hora de dejar de mirar atrás, de echar en cara lo que otros hicieron mal, para excusar su mal hacer, ya es hora de tomar nota de lo que hicieron bien pueblos que hoy son punteros en la provincia de Sevilla y copiarlos.
Ya es hora de centrarnos en el futuro, los loreños y loreñas que vienen, en el mañana incierto que nos dejan políticos de tercera, algunos, a las pruebas me remito, ni siquiera políticos.
Ya es hora de plantearse terminar el cine Goya, la piscina cubierta, de hablar de grandes inversiones, de ampliar el polígono, de la ciudad del deporte, de crear empleo, de hacer un plan de actuación serio para mejorar la seguridad ciudadana, de centros comerciales, de casa de cultura digna, de renovar y ampliar la biblioteca… de pedir la luna, de hacer lo que no se hizo en años prósperos, y aunque en tiempos difíciles auguro mala solución, hay que empezar, más vale tarde que nunca, a poner los cimientos, los sillares y los pilares para que en el futuro Lora pueda volver a levantarse del aletargamiento en los que durante años, políticas nefastas nos han subsumido tanto tiempo.
Nací en Sevilla en el Hospital Virgen del Rocío, el día 01 de Noviembre de 1977 a las 8 de la mañana, día de Todos los Santos, y desde entonces hasta los catorce años viví en Setefilla, pueblo de colonización a siete kilómetros de Lora del Río, tras el fallecimiento de mi padre cuando yo tenía esta edad, nos trasladamos a Lora. Mis abuelos eran emigrantes granadinos que por circunstancias de la vida acabaron en Lora del Río. Mis padres también nacieron en Granada y acabaron instalados en este pueblo de la Vega del Guadalquivir. Mi abuelo paterno fue encarcelado 8 años por el régimen franquista, y tras cumplir esa condena, acusado de rojo, fue desterrado de su pueblo natal, allá por la sierra norte de Granada, un pueblecito llamado Tiena que pertenece al partido judicial de Moclín. Mi abuelo se llamaba Agapito, un tío mío también se llama así al igual que uno de mis hermanos. A mi familia, bastante extensa a día de hoy, se nos conoce como los Agapitos o los Prietos. A mi padre, a pesar de llamarse José, también lo conocían por el nombre de mi abuelo. Soy el pequeño de doce hermanos, no estoy casado y actualmente vivo entre Sevilla, donde trabajo y comparto piso, y Lora del Río, donde vivo con mi madre ya que soy el único soltero de los hermanos. Tras mis estudios de E.G.B. en el C.P. Reyes de España, Bachiller y C.O.U. en el Instituto Guadalquivir de Lora del Río, comencé la carrera en Córdoba, pero al año siguiente me trasladé a Sevilla, donde me Licencié en Derecho en 2002, siendo de la Primera Promoción de esta Carrera en la Facultad de Derecho de la Universidad Pablo de Olavide. También soy Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales y Formador Ocupacional. Durante mi adolescencia y después, mientras estudiaba la carrera, siempre me quejaba de que en mi pueblo no “NO HABIA NA”, y tras terminar la carrera de Derecho, mis inquietudes me llevaron a acercarme a la política, porque es desde ésta, desde donde se pueden cambiar las cosas y el medio ideal para llevar a cabo las ideas que a cada uno le parecen más justas. Mi ideal político me hizo acercarme al PSOE, donde milité durante 4 años y fui durante dos años aproximadamente Secretario de Política Municipal. Tras presentar mi dimisión por discrepancias con la dirección política de esta formación en Lora del Río, no desistí en el empeño de que cambiar mi pueblo es posible, y me embarqué en un nuevo proyecto al que me invitaron a participar, se llamaba L I S, LOREÑOS INDEPENDIENTES, personas con el único ánimo y fin de hacer crecer el pueblo en el que vivimos. Actualmente soy el Presidente de esta formación política, cargo que desempeño con mucho honor y orgullo. Con tan sólo dos meses de vida del LIS, nos presentamos a las Elecciones Municipales de 2007 y conseguimos que casi 800 personas creyeran en nosotros como una alternativa seria de futuro para este, nuestro pueblo. La lista la encabezó ALFONSO MORALES NAVARRO, actualmente concejal del Ayuntamiento, al cual acompañé de número dos en las pasadas elecciones municipales. Sigo creyendo que cambiar es posible, que se puede mejorar el mundo en el que vivimos y mi labor dentro y fuera del partido al que pertenezco, es la de mejorar y luchar por los intereses de nuestro pueblo.