Ese año cumplía yo los 13 y supuso un antes y un después no sólo en mi vida, sino en la vida de todos los españoles.
Mi madre compró el disco “Jesucristo Superstar” que Camilo Sesto había estrenado con notable éxito. Era uno de los galanes de la época, junto a Manolo Otero, el “Gustavo” de esa radionovela (“Lucecita”) que mi madre oía cada tarde mientras cosía y cosía, o cogía algodón, o aceitunas…
Aquél año cursaba yo quinto de EGB en San José de Calasanz, edificio aún dividido en dos partes: la de los niños y la de las niñas. En noviembre, sin saber aún la trascendencia de aquél acontecimiento, contemplaba cómo algunas mujeres rezaban y lloriqueaban en mi barrio a cuenta de la grave enfermedad que sufría Francisco Franco. Luego supe que los temores eran por lo que podría venir tras la muerte del dictador.
El día 20 fuimos al colegio, como cada mañana. Pero no nos dejaron entrar. Sólo algún niño podía ir a recoger las carteras (que entonces las dejábamos toda la semana en clase) para repartirlas entre sus dueños a la salida.
La verdad que los niños, sin saber de miedos políticos, nos tomamos el día como una fiesta, y jugamos al fútbol mientras nos lo permitieron.
Poníamos la tele con la esperanza de ver “La casa de la pradera” o “Kojac” o “Flecha negra”, o aquel “Directísimo” de José María Iñigo en el que los toreros Sebastián Palomo Linares y Paco Camino salieron a tortazos o Uri Geler doblaba las cucharillas… Pero lo único que daban aquél día eran marchas militares. Tampoco nos pusieron “Heidi”. Al menos nos consolábamos con cambiarnos las estampitas de esos dibujos animados y las de los futbolistas Cruyff, Amancio o Camacho en las esquinas.
En aquel año cualquier llano servía para improvisar un campo de fútbol, porque en Lora no había muchos coches. Los más eran SEAT 127. La gasolina entonces sólo costaba 24 pesetas el litro.
¿Quieren saber más precios del año 75? La barra de pan costaba entre 9 y 10 pesetas, el litro de leche 8 pesetas, un kilo de azúcar 36 pesetas, un litro de aceite de oliva 72 pesetas, una caña de cerveza 10 pesetas, un kilo de papas 7 pesetas…
Un periódico de tirada nacional (ABC, La Vanguardia, Ya, El Alcázar, Pueblo…) costaba 8 pesetas.
El salario mínimo era de 122.000 pesetas al año, pero en Andalucía 1 de cada 4 trabajadores estaba en paro y no ganaba ese sueldo, y jugaba a la primera Lotería del Niño para intentar conseguir su primer premio de 240 millones a la serie.
El Ayuntamiento loreño, que no pasaba por su mejor momento económico, se reuniría con carácter urgente y extraordinario para dar su último adiós al que había sido Jefe del Estado español durante las cuatro últimas décadas.
En Lora, 1975 fue el año en el que Blas Cosano entró en el Santuario de la Virgen de Setefilla, y en el que falleció Nicolás Montalbo Coronel dejando para uso de los fieles setefillanos los bajos de la que fuera su casa en el corazón de la Roda Arriba.
Cuando volvimos al colegio seguimos con el ritmo normal de las clases. Pero era evidente de que algo estaba cambiando. Los niños que se decían de izquierdas o de derechas ya lo aireaban sin pudor, cuando hasta entonces ni sabíamos qué significaba eso de ser de un lado o del otro.
La transición, y hasta el fracasado intento de golpe de Estado del 81, ya viviríamos marcados por una etiqueta política que nos diferenciaría miserablemente y rompería no pocas amistades…
“Mi peseta, mi peseta ¿dónde estará mi peseta que ahora vale tres reales…?", cantaban a dúo Juanito Valderrama y Dolores Abril por la depreciación de la moneda que reinaba en España desde 1968. Recuérdese que la peseta equivalía a cuatro reales.
Y es que, no me podrán negar, con la peseta nos entendíamos mejor, calculábamos mejor, conocíamos mejor nuestros límites económicos. ¿Se acuerdan del “Un, dos tres…, responda otra vez"? Exclamaba una secretaria muy mona de enormes gafas: “Son 10 respuestas acertadas, a 25 pesetas cada una ¡¡doscientas cincuenta pesetas!!", y el público se deshacía en aplausos por la cantidad tan grande que serviría de múltiplo en la ronda siguiente. Entonces, tener un millón de pesetas (6.000 euros) en el banco te suponía millonario. Y salir a la calle con 5000 pesetas era garantía de suficiencia ¿Cuánto te duran hoy 30 euros?
Todavía nos da por comparar los precios en euros y en pesetas. Hace sólo siete años, el gasoil estaba en 116 pesetas. El café con leche costaba veinte duros (cien pesetas), lo mismo que una cerveza. El paquete de Ducados (hasta que yo lo dejé de fumar hace diez años) costaba 200 pesetas y el Fortuna 275. Por una barra de pan se pagaban unas 45 pesetas ¿Seguimos? En 1980 la gasolina costaba 49 pesetas el litro (¡0,29 euros/litro!).
¿Se imaginan levantarse un día y encontrar todos los precios de hoy en su equivalente en pesetas? Llenar el depósito del coche le costaría 11.000 pesetas Un desayuno normalito 415 pesetas. Cenar con tu señora 10.000 pesetas. El cartón de Ducados: 4.400 pesetas. El pan para el día: 400 pesetas…
En el otro lado, en el de los ingresos, el trabajador que en el año 2000 ganaba 150.000 pesetas gana hoy 900 ó 1.000 euros (y no 1.500), a pesar de que el Salario Mínimo Interprofesional se situaba entonces en 70.000 pesetas (420 euros), y este año estaba en 600 euros (cien mil pesetas).
En definitiva, que los consumidores hemos perdido poder adquisitivo desde la entrada del euro. Para vivir ahora en igualdad de condiciones tenemos que gastar indiscutiblemente más.
Hoy sería impensable un “Un, dos, tres…” ofertando como regalo estrella un coche SIMCA-1200 de 3.000 euros.
El euro une a la Comunidad Europea, pero ensancha el agujero de nuestros bolsillos.
Y ahora, con lo de la crisis, es cuando más añoramos a nuestra vetusta “rubia": la peseta…
Natural de Lora del Río, en cuya antigua calle Hospital nació al final de la primavera de 1962. Pasó toda su infancia y juventud en el barrio San José. Comenzó sus estudios en el que fuera centro "Ramón y Cajal", en el edificio que más adelante sería, entre otros, Oficina de Empleo y actualmente Centro Ocupacional de Minusválidos. De ahí pasó a San José de Calasanz (de donde dependía aquél centro). Ahí vio sustituir en las aulas el retrato de Franco por el de Juan Carlos I. En 1977 inició la Formación Profesional Administrativa y Comercial, obteniendo el título de Oficial en 1984. Fue en ese periodo cuando entró en contacto con el mundo del periodismo. Primero fue la revista deportiva "Estadio" (1980) que él mismo vendía "a la voluntad" en el descanso de los partidos que jugaba en casa el Lora C.F. Luego "La Voz de Lora" y la primera "Radio Lora FM". Sería en Radio Lora "la Radio Nuestra" donde consolidaría su afición y la convertiría por muchos años en su principal ocupación. También participó periódicamente en medios como Radio Popular de Estepa, Diario ABC, Televisión Vídeo Muralla, Radio Marisma, Boletín Desarrollo Sostenible, etc. En 1991 pasó a depender laboralmente de la ONCE, pero nunca abandonó su dedicación al periodismo. Así, en 1995 compartió con Antonio Oliveros Rincón el nacimiento del periódico mensual independiente de Lora "La Radio de papel", donde escribe ininterrumpidamente desde entonces. En 2003 fue nombrado Director de la Agencia Administrativa de la ONCE de su pueblo natal, Lora del Río, si bien su residencia la tiene fijada en San José de la Rinconada desde el año de la Exposición Universal de Sevilla. En Lora también ha sido Pregonero de la Semana Santa (1990), primer Secretario de la Hermandad de la Borriquita (1987-1991), autor del Pregón Popular del Gremio de la Juventud (1988), socio de ACAL (desde 1987), Vocal de la Junta Directiva del Lora C.F. (1981)… Ha escrito dos libros: "Sólo Sentimientos" y "La Última Voluntad de Dios". Está casado y tiene cuatro hijos. Y ha plantado un olivo…