La nota de mi compañero Miguel Sebastián ante su dimisión es un atrevimiento, una desfachatez y un insulto a la inteligencia del loreño.
Porque resulta que mi compañero durante años y a sabiendas, ha estado ejerciendo la abogacía a título particular y en el turno de oficio y, a la vez, cobrando del bolsillo de todos los loreños su sueldo como asesor particular del Alcalde del Exmo Ayuntamiento de Lora del Río y eso no lo permite la ley, está prohibido.
Cualquier otra persona, en cualquier otro lugar se hubiera ido del pueblo de noche y con las orejas gachas y no es que quiera eso para mi compañero, pero entiendo que una vez descubierto, Miguel Sebastián, debería haber optado por dimitir y callar, actitud que, dado los tiempos que corren sería –sin deber serlo- de considerar, y no emitir, con imperdonable arrogancia, esa nota pretendiendo despedirse con honores porque, hombre!, hasta ahí podíamos llegar.
Y es que, como no somos tontos, a todos nos alcanza comprender (y vamos a dar por ciertas las cantidades que él mismo aporta) que con 47 euros mensuales no se puede vivir, por lo que Miguel Sebastián, para ejercer de prohombre en beneficio de los más desfavorecidos tiene que comer de otro emolumento, cual es, en este caso, de su sueldo del Ayuntamiento. En otras palabras, mi compañero ha ejercido de abogado-hombre bueno en el turno de oficio en las horas que los loreños le hemos retribuido y que tenía que trabajar para Lora, cobrando además de la Junta de Andalucía el turno de oficio (reitero, me voy a creer que son 47 euros mensuales), y aún por encima quiere que los de Lora le admiremos como héroe que ayuda a los desvalidos. Pues no. ¿No os recuerda su pretensión al legendario Robin Hood que ayudaba a los pobres con el dinero de los ricos?… pero, en este caso, la gran diferencia es que los loreños no somos nobles ingleses a quienes los caudales nos salen por las orejas y Miguel Sebastián pretende hacerse el héroe con nuestro dinero.
Por más que leo la nota, la verdad, no me queda claro el porqué de su dimisión ya que se exponen tres razones sucesivas: la primera, la presión mediática o del PP, presión que en ningún momento se ha ejercido, que no existe, pero que si él la indica como causa de su dimisión, habría que concluir que, si no la sintiese, seguiría, a pesar de los pesares, haciendo lo que ha hecho; la segunda, por razones de “coherencia personal” y “ética”, repito “ética”; y la tercera, la más creíble de todas, por no debilitar al Alcalde, o su equipo de gobierno, (¿no procederá de ellos la presión que Miguel Sebastián siente?) razón ésta comprensible pero que, considero, no va a poder evitar porque uno y otro sabían y consentían la ilegalidad que se estaba cometiendo y entiendo que, además de Miguel Sebastián, alguien del gobierno municipal tendrá que responder.
Y por último, aunque no lo parezca y sé que mi compañero Miguel Sebastián lo sabe, en todo esto no hay nada personal. Nuestras obligaciones políticas nos ponen en la tesitura de cumplir con aquello a que nos comprometimos y el PP, como grupo de la oposición, está para controlar, criticar y cuidar de la gestión del equipo de gobierno. Malos políticos y malas personas seríamos si dejásemos pasar y corriéramos un tupido velo ante asuntos como el que ahora tratamos. Y considero que Miguel Sebastián, buen abogado –me consta- y fiel político del PSOE, no hubiese hecho menos si la situación hubiese sido al contrario.
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Nací en Lora del Río el domingo 27 de enero de 1963. Hija de Angela Cepeda y Eligio Hernández, el losetero. Soy la segunda de 4 hermanos. Estoy divorciada y tengo dos hijos. Estudié en nuestro pueblo EGB, en el Colegio Nuestra Sra de las Mercedes y BUP y COU en el INB Guadalquivir. En 1988 me licencié en Derecho por la Universidad de Sevilla. Además he hecho varios cursos de distintas materias. En el año 1992 me colegié como abogada en el Ilustre Colegio de Sevilla y desde entonces ejerzo ininterrumpidamente esta profesión teniendo despacho abierto en Lora del Río. Como hecho histórico favorito destaco la transición española -del franquismo al estado de derecho- y más aún las primeras elecciones democráticas que tuve la gran suerte de vivir, llena de buenos ideales, en plena juventud. Creo en Dios y en un mundo nuevo. Por lo primero he perdido amigos, por lo segundo me han llamado ilusa. En Febrero de 2007, en la Roda, Emilio Cano me ofreció trabajar por ese mundo nuevo desde el Partido Popular y yo acepté. Ahora – y hasta nuevas elecciones- soy Concejal, en la oposición, del Ayuntamiento de Lora del Río.