NASCITURUS

Mayo 20th, 2009

Los legisladores elaboran y aprueban leyes amparadoras de Derechos, leyes prometidas a través de sus programas electorales. Al promoverse cambios legislativos siempre habrá personas o colectivos que se manifiesten a favor, o que estén en contra de esas modificaciones o creaciones legislativas. En la cuestión del aborto libre hasta la catorceava semana, y hasta las veintidós semanas de gestación en el caso de riesgo para la vida de la embarazada, se han suscitado controvertidas opiniones.

Es lógico el revuelo o la proliferación de posiciones a favor y en contra de este asunto pues ello conlleva, no sólo esa posición en concreto que cada uno defienda, sino la cuestión de la protección jurídica del nasciturus, del ser concebido y no nacido. Es un hecho constatado que hay posiciones que apuntan hacia la protección del feto, la protección de la vida humana, amparadas por infinidad de interpretaciones y, por contra, los que afirman que la vida del nasciturus, aun reconociendo que se trata de un organismo vivo, no se puede considerar un ser humano hasta que finaliza el proceso de gestación.

Los aspectos relativos a la conciencia, las cuestiones morales, las religiosas, la legislación propia de cada Estado, son circunstancias que van a influir a la hora de legislar en este asunto. De hecho, hay tanta ambigüedad, a nivel global, que la Corte de Derechos Humanos del Tribunal de Estrasburgo lo tiene poco claro y para evitar inconvenientes diplomáticos lo remite a la legislación de cada Estado, quienes deben decidir y concretar en que momento un feto es considerado persona, ser humano, y ha de ser protegido por el Ordenamiento Jurídico.

En nuestro país se ofrece protección pero, la postura legislativa está alejada de las posturas que defienden los colectivos fundamentalmente religiosos, quienes se oponen frontalmente.

España está en una situación jurídica intermedia y, fuera de determinados supuestos, el aborto esta penalizado y se garantiza la protección del feto, exceptuando los casos donde la vida de la madre prevalece, jurídicamente, sobre la del feto y el aborto esté permitido.

El proyecto de ley, que ahora interesa, garantiza que el supuesto caso de la mujer que, voluntariamente, decida abortar será estudiado y, para llevarlo a cabo, será preceptivo un informe elaborado por dos médicos especialistas y distintos a los que pudieran llevar a cabo la interrupción del embarazo hasta esas veintidós semanas.

Hasta aquí se garantiza el derecho a la señora embarazada para decidir libremente sobre si quiere o no continuar con un embarazo no deseado hasta las catorce semanas de gestación, cuya realización será pública y gratuita y ninguna mujer podrá ser penada con la cárcel por interrumpir su embarazo si se cumplen estos requisitos.

Pasadas veintidós semanas de gestación sólo un comité clínico multidisciplinar podrá autorizar esa interrupción, a petición de la interesada y siempre que se hayan detectado problemas en el embarazo incompatibles con la vida o una enfermedad extremadamente grave e incurable.

Otra de las causas de controversia es la fijación de dieciséis años para decidir voluntariamente sobre esa interrupción, sin tener que contar con la autorización de los padres. Hasta el Presidente del Gobierno ha explicado el sentido de este precepto, diciendo que lo que se pretende es que no haya interferencia paterna si esta chica con 16 años toma la libre decisión de interrumpir su embarazo.

Supongo que estaría pensando en una chica de 16 años con madurez suficiente para tomar esa u otras decisiones y que pertenezca a una familia donde tengan problemas de comunicación, pues resulta incongruente que los padres tengamos responsabilidad sobre nuestros hijos, al menos hasta que tengan la mayoría de edad, que está en 18 años y que, para un asunto de tal magnitud, la chica decida libremente qué hacer, obviando aspectos psicológicos, sociales y morales que van unidos a tal decisión, donde unos padres responsables, cuya autoridad se pone en tela de juicio, tendrían mucho que decir.

Al hilo, resulta paradójico que el Código Civil (art. 323) autoriza a emancipar al chic@ de 16 años, y los habilita para que puedan regir su persona y bienes como si fuera mayor, pero hasta que llegue a los 18 años NO podrá el emancipado tomar dinero a préstamo, gravar o enajenar bienes inmuebles… sin consentimiento de sus padres.

Lo evidente, y ya constatado, es que la práctica del aborto siempre ha existido. Cuando era ilegal en España la gente llevaba a los suyos a abortar a Londres. No hace tanto tiempo de ello. La cuestión es que, por no estar educado en las relaciones sexuales, por una equivocación, o por cualquier motivo que podamos imaginar, incluidos los que plantean problemas de salud para la embarazada, las mujeres se pueden hallar ante un embarazo no deseado, no obstante ello, y garantizando la libertad para elegir, no creo que sea una decisión fácil de tomar y que, incluso después de haberla tomado, ello debe llevar aparejado una serie de afectaciones físicas, psíquicas y morales por las que no me gustaría pasar.

Es genial que un Estado garantice una carta de Derechos y Libertades lo más amplia posible y sobre todo, que ésta esté directamente relacionada con el nivel cultural y educativo de esa sociedad y “yo a mi me parece, como dirían los chanclas”, que actualmente no hay concordancia entre nuestro sistema educativo y el legislativo.

Que los Gobiernos, presentes y futuros, tomen en consideración la exigencia de un muy mejorable sistema educativo destinado a nuestros hijos para que las cartas de Derechos que se aprueben tengan el efecto que se espera de ellas. Con una mejor educación tomaremos las decisiones más acertadas.

A los que os quedeís, pasadlo genial en nuestra estupenda Feria. A los que no se quedan, lo mismo, aunque volverán más morenitos.

PEC. mayo/2009.-

HOMICIDAS AL VOLANTE

Mayo 11th, 2009

Cada lunes nos dan la estadística de las personas que han perdido la vida en la carretera. Algunos dicen que no es cuestión de suerte el tener o no tener un siniestro en la red viaria.

En mi caso, cada día tengo que circular varios kilómetros para acudir al centro de trabajo. Como supondréis casi siempre adelanto o me cruzo con los mismos vehículos. Entre otros casos, quiero referirme a un vehiculo que veo a diario, que creo puede tratarse de un Seat Ibiza de estos que tienen muchos caballos y muy pocos kilos de carrocería. El conductor lo conduce que parece se dirija a apagar un fuego, o es que quizás disponga de poco tiempo para ir a comer. Os aseguro que circula como un kamikaze.

El mismo día tuve que frenar el vehiculo, hasta casi pararlo, para no colisionar con otro kamikaze que adelantaba a tres vehículos a la vez sin importarle que yo circulara, de cara, por el mismo carril que estaba invadiendo. Suelo circular con la luz de cruce encendida para hacerme ver en la distancia, aunque sea de día. Si no freno, la colisión habría sido segura y certera.

Ese día fue denso en circunstancias automovilísticas. Una curva a derechas con visibilidad. Me cruzo con otro vehiculo a la altura de la citada curva. Suelo pegarme a mi derecha para trazarla por dentro. Sin reparo alguno el conductor del vehiculo con el que me cruzo invade medio carril de mi sentido de circulación.
¿Pero esto como es?. ¿Es que nos da igual el riesgo a que nos exponemos y exponemos a los otros conductores?.

Esto aún no se ha terminado: el domingo doy un paseo con mi esposa en la moto. Circulaba a unos 80 km./hora. Salgo de una curva y me encuentro a un coche, como los que he descrito, detenido y atravesado en medio de la calzada, dando la vuelta en plena carretera. Frené y me quedé con la moto. Si llego a circular siquiera a 120 km./hora, nos hartamos de hierros y asfalto mi esposa y yo. ¿Cómo se nos ocurre hacer tamañas animaladas?

Me acordé de un amigo que me dice que por esa carretera no baja de 200 km./hora con su moto. Me alegro de haber sido yo el que se tropezara con el homicida.

Pero esto tampoco acaba aquí: Unas curvas más adelante, como se trataba de una carretera muy entretenida paisajisticamente hablando, en zonas de curvas peligrosas, un todo terreno invadía la mitad de mi carril porque seguramente iría contemplando las jaras en flor. Esto es inaudito, pero os aseguro que pocas cosas pasan en la carretera con tanto imprudente circulando. Acaso no sabemos lo que llevamos entre manos, es que ignoramos que una herramienta para desplazarse (coche) puede convertirse en un objeto de muerte y desgracia.

Somos unos inconscientes. Hay mucho tráfico, y cuantos más coches circulan por las carreteras menos cuidado parece que ponemos al volante de nuestros vehículos.

Conducir un vehiculo es una actividad compleja, por la que se han de tener en cuenta muchas circunstancias: la velocidad con que se circula por según que vía, si es cuesta arriba o es en pendiente, el trazado de la vía, las circunstancias climatológicas, la densidad de vehículos circulando, los espejos retrovisores, etc… Es una evidencia que unos circulan con más soltura que otros, pero todos debemos tener en cuenta unas elementales normas de cuidado, pues desplazarte con un vehículo es una actividad que entraña muchos riesgos.

Actuamos como imprudentes cuando omitimos o ignoramos las precauciones o medios de cuidado más elementales.
Se nos puede imputar el resultado de un siniestro cuando hay relación entre la causalidad y la acción contraria a las normas de cuidado, más aun si se ha creado o incrementado el riesgo con una conducta tan temeraria e imprudente como algunas de las que acabo de experimentar.

Os aseguro que, en cualquiera de los accidentes que podría haber tenido, habría que imputar a cualquiera de los reseñados una conducta imprudente y por ello homicida, pero esto no habría podido evitar las desgracias personales que acarrearía.

No se si ha sido suerte, o el hecho de haber ido paseando o circulando sin prisas, lo que ha evitado en menos de una semana que tenga varios accidentes de carretera. Me siento agradecido por poder escribir estas líneas.
Tened cuidado ahí fuera.

PEC.- mayo/09