UNA GRAN RESPONSABILIDAD

Octubre 2nd, 2009

La naturaleza es sabia. Es una frase de todos conocida y que solemos utilizar muy a menudo, aunque me plantea ciertas dudas.
Hay muchas parejas -en este caso me refiero a las parejas heterosexuales-, que la madre naturaleza les está jugando o les ha jugado una mala pasada.
Un hombre y una mujer que estando sanos no pueden completar su proyecto familiar y de vida porque existen inconvenientes físico-naturales que les impiden tener hijos.

Es probable que lo hayan pensado y meditado antes de tomar la decisión y, cuando lo han hecho, la naturaleza les juega una mala pasada. Al mismo tiempo observas, lo que más cerca tienes, y ves a otras parejas que la vida se la plantean de otro modo, y son capaces de concebir varios hijos sin demasiadas consideraciones, o sea, que parece como que les de igual tener uno que cinco hijos, sumando a esta cualidad unas condiciones de vida que no son las más propicias para traer demasiados hijos al mundo.
Cada uno hace lo que quiere y la naturaleza a unos se los concede y a otros no.
Excluyo de estos comentarios a familias poderosas que lo han meditado, que eligen tener varios hijos y se lo pueden permitir, contribuyendo positamente con el equilibrio demográfico.

Los últimos titulares de prensa se hacen eco de unos datos relativamente alarmantes, me refiero al aumento del número de denuncias formuladas por padres o madres contra sus hijos por malos tratos de los segundos hacia los primeros.

Comprobado está por la comunidad científica que un niño no se convierte en maltratador de la noche a la mañana, sino que es un proceso paulatino que suele empezar con las primeras concesiones que hacemos los padres a los hijos por no soportar el escándalo que forman con las rabietas producidas por sus frustraciones, que las tienen ellos como las tenemos nosotros, o cuando permitimos que no cumplan con sus obligaciones básicas, como lavarse los dientes, comer lo que se pone en la mesa, hacer los deberes, apagar la televisión…..
Si con el escándalo, con la rabieta, consiguen sus objetivos, estamos colaborando para que el niño sea un tirano.

Ellos, aunque pequeños son muy inteligentes y nos ponen a prueba constantemente, arañando beneficios y concesiones, favoreciéndolos una convivencia demasiado permisiva, con demasiadas concesiones.

Una educación permisiva, la falta de tiempo de que hoy disponemos, los caprichos que se le permiten, la ingente cantidad de juguetes de que hoy disponen, el espacio concedido y la dificultad para recuperarlo como padres, van sumando negativamente y terminan los niños imponiéndose a sus padres.
Quien no ha escuchado alguna vez como una madre o un padre dice, ante un grupo de vecinos, que no puede con su hijo que tiene cuatro o de cinco años, aparte de que a ese niño en concreto no hay quien lo aguante.

Los padres tenemos miedo de sus reacciones y acabamos cediendo a sus deseos. El no establecer límites a los comportamientos les hace pensar que no tienen obligaciones, solo derechos, y esto es una de las principales causas por las que un niño puede convertirse en maltratador.

Hay que decir también, que todos los niños en los que se puedan observar este tipo de conductas no tienen que convertirse en maltratadores, aunque si que todos los niños maltratadores han sido accionistas capitalistas de este tipo de conductas.

El rey de la casa no puede ser el niñ@. Hay que actuar responsablemente y cuando un niñ@ habla irrespetuosamente a uno de sus progenitores hay que recriminarlo y parar ese comportamiento; si en una rabieta le da una patada a su madre, el padre ha de estar unido a ella y hay que corregir inmediatamente esa conducta inapropiada.
El llanto sobre el difunto. La misma autoridad tiene que tener un progenitor que el otro en la reprensión de ciertas conductas, en el momento en que se producen. No es efectivo que cuando el niñ@ haga algo inapropiado se le diga: “cuando venga tu padre de trabajar te vas a enterar”.
¿Que tiene que hacer el padre, reñir en frío después de una dura jornada de trabajo. Indudablemente lo acertado es tomar la medida en el momento en que se produce la inapropiada conducta, le toque al que le toque.

En toda familia, en todo hogar, ha de existir unas normas de convivencia y una jerarquía que ha de respetarse, del mismo modo en que los progenitores han de estar de acuerdo entre sí y no desautorizarse en sus decisiones individuales. Nos podemos equivocar, respecto a decisiones que tomamos respecto a nuestros hijos, y nos equivocamos, pero discutirlo delante de ellos no es una buena idea. Si ellos están presentes por seguro que tomaran partido de ello.

Para los padres no es tarea fácil y ha de tenerse un carácter consistente, ser incluso dur@ y tener claras ciertas cuestiones. Si ahora nos reímos con una travesura y después nos enfadamos con la misma les estamos confundiendo.

Es una gran responsabilidad y no podemos permitirnos ser blandos, hemos de ser coherentes e inflexibles, manteniendo siempre el mismo criterio para actuar y corregir y deben saber que una conducta negativa supondrá un castigo por haber excedido los límites permitidos. La coherencia y la firmeza no están reñidas con las actitudes cariñosas. Sendas cosas son compatibles y aconsejables.
Si en algunas cosas hemos fallado y, por desgracia, se producen situaciones alarmantes de agresiones de adolescentes a sus progenitores, donde aparece el temor y donde se teme incluso por la vida, lo aconsejable es denunciar y acudir a profesionales.

Si nos incluimos todos, al final, tenemos lo que queremos, a veces bueno y a veces no tan bueno y nuestra voluntad, lo que nosotros queremos, incide de forma decisiva en ello.
Quizás, en estos tiempos, parte de nuestra sociedad esté descafeinada; nos quejamos y esperamos que nos soluciones nuestros problemas y ponemos demasiadas excusas para no hacer nada, para no intervenir.
Está bien que haya soluciones externas a nuestros problemas pero no abandonemos la responsabilidad de dirigir nuestros propios destinos y tomemos nuestras propias decisiones en lo que a nosotros atañe, principalmente por nuestros hijos.

Lo que ahoga a alguien no es caerse al río, sino mantenerse sumergido en él. (Paulo Coelho)
Pec. octubre/09

La Esperanza de los maestros.

Septiembre 25th, 2009

Bien sabido es que la presidenta de la Comunidad de Madrid tiene una especial habilidad para sacar partido de cualquier situación que se le presenta y a eso le llaman hacer política. Ésta ha anunciado en el debate sobre el estado de la Comunidad que proporcionará a sus profesores la condición de autoridad pública en el ejercicio de su actividad docente.

Esto ya era así, efectiva y legalmente en todo el territorio español, antes de que la citada presidenta se atribuyera la iniciativa legislativa en su territorio autónomo, al menos así lo consideraba la Fiscalía General del Estado a través de una Circular de noviembre de 2008, es decir, que si insultas, injurias, calumnias o lesionas a un profesor/a en el ejercicio de su cargo podría, el autor, ser enjuiciado o procesado por una falta, o por un delito, de atentado contra la autoridad, tipificado en nuestro mil veces reformado Código Penal.

La medida legislativa podría estar bien si no estuviera ya contemplada por nuestro sistema judicial penal. Un maestro siempre fue una autoridad en su escuela, en su clase y casi siempre (había excepciones) supo imponer esa autoridad y disciplina, contando además con el apoyo de las familias de los chic@s que acudian a clase, de modo y manera que desde casa pocas veces se desautorizaba el criterio del maestro. Conviene recordar que algunos de ellos utilizaban medios para imponerse que no nos gustaban a ninguno y que desde luego están fuera de cualquier posibilidad de replantearse o reutilizarse.

Los progenitores de muchos chic@s de este país hemos descuidado nuestras tareas educativas, de vigilancia y seguimiento del crecimiento de nuestros hijos, delegando parte importante de esta tarea a un televisor con mando a distancia, una play2, un móvil de última generación que se regala hacia las primeras comuniones y, desde hace algún tiempo a la red, donde se pasan muchas horas, diurnas y nocturnas, comunicándose en foros absolutamente ignorados por los responsables de su integridad y salud mental, nosotros.

Muchos de estos chavales, cuando padecen una frustración o sacan malas notas, se enfrentan a sus profesores, alineándonos en principio en esos conflictos con nuestros hijos, quienes en muchas ocasiones tienen razón, aunque en otras a lo mejor no; así que no debemos precipitarnos sino actuar responsablemente, tirar de paciencia y oír a nuestros hijos, por supuesto, y también a los que son responsables de enseñarles conocimientos. Esto puede que no sea una mala idea.
En todo este galimatías, Madrid ya nos coge ventaja pues, los profesores llevaran gorra de plato.

El profesor puede ser mejor o peor en su trabajo y si el chic@ no obtiene los objetivos que debe conseguir hay elementos de participación escolar, los hay para ellos y los hay para sus responsables, para los padres/madres, a través de las asociaciones que todos conocemos.
Lugares desde donde se pueden afrontar muchas cuestiones referidas a las asignaturas, al tiempo que se dedica a ellas, sus contenidos, al rendimiento de los profesores, de los alumnos…. donde te sueles encontrar, precisamente, con los padres que menos problemas tienen con sus hijos, los que mas motivos tienen para estar allí siempre tienen una excusa para no poder. Y suma.

La asignatura educativa no está pendiente sino cateada desde hace muchos años, tiempo en el que entre unos y otros legisladores se han venido encargando de descuidar y vilipendiar, con las cinco reformas llevadas a cabo en nuestro sistema educativo, un pilar fundamental, junto con la familia, de cualquier convivencia ciudadana que se precie.

Pasamos por un periodo en el que todos tenemos que trabajar, padres y madres, ganar mucho dinero para poder gastar, entrando en una rueda de consumo exagerado, acaparando un montón de bienes que no son necesarios, descuidando lo esencial: nuestra convivencia, los objetivos personales no materiales, las ilusiones nuestras y las de nuestros hijos, la transmisión de nuestra identidad familliar, los valores como la honradez, la lealtad, la justicia, el respeto a las personas, a los animales, a los bienes privados y públicos…

Los medios de comunicación también suman, promocionando a los picaros, a los vagos, a los maleantes, el enriquecimiento rápido vendiendo intimidades o fotos muy es-teticas en una revista de tirada nacional….elaborando con estos ejemplos y nuestros descuidos una ensalada indigesta que entre todos nos estamos comiendo.

Un método educativo que es cada vez más descafeinado, que no premia al que más estudia, que hace superar los cursos por antigüedad y no por notas.
El sistema de evaluación continua es bueno y muy cómodo para los estudiantes pero ha de exigirse responsabilidad, comprensión y superación real de los contenidos.
El mensaje que reciben es claro: hagas lo que hagas no te apures que pasaras el curso y después tendrás el título básico de conocimientos, aunque esos conocimientos no te hayas enterado cuales eran. Da igual. No da igual, han de estar excelentemente preparados.

Lastimosamente todo se arregla manejando datos. Que hay malos resultados y nuestros hijos están pésimamente formados, se propone una partida económica, de carácter voluntario, para los profesores a fin de incentivarlos y que hagan lo posible para que los estudiantes obtengan buenas notas. Resultado: aprobado general. Objetivo cumplido, electoralmente hablando.

Que sistema educativo apuesta por mezclar a niños con adolescentes en el mismo patio y se cree que va a salir bien.

Hay muchísimos profesores comprometidos con la educación que lo pasan muy mal con este asunto porque tienen conciencia y vocación educativa. Solo pueden hacer lo que hacen, lo que les permiten hacer.
Hace años que nuestra Sociedad está demandando un Pacto de Estado por la Educación pero nuestros legisladores necesitan más tiempo para ponerse de acuerdo. Es que están muy liados.

Por este penoso modelo educativo están pasando los que nos van a relevar en nuestras obligaciones, vale la pena el esfuerzo para que salgan lo mejor preparados posibles.

Ahora estoy pensando en mi futuro no en el de ellos. (Paco Espinar).

PEC-septiembre/09