MIGUEL SEBASTIAN. ¿ROBIN HOOD?

Agosto 23rd, 2008

La nota de mi compañero Miguel Sebastián ante su dimisión es un atrevimiento, una desfachatez y un insulto a la inteligencia del loreño.

Porque resulta que mi compañero durante años y a sabiendas, ha estado ejerciendo la abogacía a título particular y en el turno de oficio y, a la vez, cobrando del bolsillo de todos los loreños su sueldo como asesor particular del Alcalde del Exmo Ayuntamiento de Lora del Río y eso no lo permite la ley, está prohibido.

Cualquier otra persona, en cualquier otro lugar se hubiera ido del pueblo de noche y con las orejas gachas y no es que quiera eso para mi compañero, pero entiendo que una vez descubierto, Miguel Sebastián, debería haber optado por dimitir y callar, actitud que, dado los tiempos que corren sería –sin deber serlo- de considerar, y no emitir, con imperdonable arrogancia, esa nota pretendiendo despedirse con honores porque, hombre!, hasta ahí podíamos llegar.

Y es que, como no somos tontos, a todos nos alcanza comprender (y vamos a dar por ciertas las cantidades que él mismo aporta) que con 47 euros mensuales no se puede vivir, por lo que Miguel Sebastián, para ejercer de prohombre en beneficio de los más desfavorecidos tiene que comer de otro emolumento, cual es, en este caso, de su sueldo del Ayuntamiento. En otras palabras, mi compañero ha ejercido de abogado-hombre bueno en el turno de oficio en las horas que los loreños le hemos retribuido y que tenía que trabajar para Lora, cobrando además de la Junta de Andalucía el turno de oficio (reitero, me voy a creer que son 47 euros mensuales), y aún por encima quiere que los de Lora le admiremos como héroe que ayuda a los desvalidos. Pues no. ¿No os recuerda su pretensión al legendario Robin Hood que ayudaba a los pobres con el dinero de los ricos?… pero, en este caso, la gran diferencia es que los loreños no somos nobles ingleses a quienes los caudales nos salen por las orejas y Miguel Sebastián pretende hacerse el héroe con nuestro dinero.

Por más que leo la nota, la verdad, no me queda claro el porqué de su dimisión ya que se exponen tres razones sucesivas: la primera, la presión mediática o del PP, presión que en ningún momento se ha ejercido, que no existe, pero que si él la indica como causa de su dimisión, habría que concluir que, si no la sintiese, seguiría, a pesar de los pesares, haciendo lo que ha hecho; la segunda, por razones de “coherencia personal” y “ética”, repito “ética”; y la tercera, la más creíble de todas, por no debilitar al Alcalde, o su equipo de gobierno, (¿no procederá de ellos la presión que Miguel Sebastián siente?) razón ésta comprensible pero que, considero, no va a poder evitar porque uno y otro sabían y consentían la ilegalidad que se estaba cometiendo y entiendo que, además de Miguel Sebastián, alguien del gobierno municipal tendrá que responder.

Y por último, aunque no lo parezca y sé que mi compañero Miguel Sebastián lo sabe, en todo esto no hay nada personal. Nuestras obligaciones políticas nos ponen en la tesitura de cumplir con aquello a que nos comprometimos y el PP, como grupo de la oposición, está para controlar, criticar y cuidar de la gestión del equipo de gobierno. Malos políticos y malas personas seríamos si dejásemos pasar y corriéramos un tupido velo ante asuntos como el que ahora tratamos. Y considero que Miguel Sebastián, buen abogado –me consta- y fiel político del PSOE, no hubiese hecho menos si la situación hubiese sido al contrario.

El trabajo bien hecho

Agosto 1st, 2008

Detesto que se justifique el trabajo mal hecho con que otros también lo hicieron mal. Quizás sea porque en mi trabajo, en el derecho, para justificar la comisión de un delito de nada me serviría alegarle al Juez que otros también lo cometieron, o porque, en buena crianza, nunca me permitieron -ni permito a mis hijos- excusarse de las malas acciones con “es que él también lo ha hecho mal”. La defensa de lo mal hecho debe ir por otros derroteros y muchas veces no tiene defensa.

Pero parece que en política no es así. Desde que trabajo en ella he observado que, en muchas ocasiones, la argumentación más sólida que el concejal gobernante de turno alega –a veces con cierta soberbia- para justificar su mala labor es que los anteriores gobiernos municipales también lo hacían mal. Y ya está; como no hay ni jueza ni madre, al de turno (a mí no) le vale eso como excusa y punto.

En el debate sobre presupuestos que se tuvo ayer día 31 de Julio en el Pleno del Ayuntamiento, las réplicas que la Sra Concejal de Hacienda traía preparadas para defender su trabajo ante las críticas de la oposición (amén de frases lapidarias como la de que quien no dé el sí a sus presupuestos quiere “negarle el pan y la sal a los loreños”), se basaron principalmente en la comparación de los actuales presupuestos con los que hizo el Partido Popular cuando gobernaba en coalición en Lora del Río allá por el año 2002 y otros. Traía elaboradas las comparativas de diferentes partidas presupuestarias, de las fechas de presentación del documento al Pleno y de datos de aquellos presupuestos antiguos que, puestos al lado de los que ahora se debatían llevaban a la conclusión de que son muy parecidos y que, en consecuencia, no estarán tal mal los de ahora cuando son prácticamente iguales a los que hizo en su día el Partido Popular.

Pero lo que acaba revolviéndome en el incómodo asiento desde el que escucho tanta memez es que, a reglón seguido se diga que los presupuestos que se presentan tienen “carga ideológica”, (socialista, se entiende), porque, si resulta que son iguales a los que hizo el Partido Popular, se ha de concluir que, sin duda, los socialistas loreños tienen la misma ideología que los Populares y que, los presupuestos del Partido Popular, desde hace años, acogen políticas tan sociales y progresistas como las del Partido Socialista Obrero Español.