MI MANIFIESTO SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Noviembre 21st, 2008

¡“Esa lo que quiere es quedarse con la casa”!; “Los abogados aconsejan a las mujeres que denuncien al marido y así a él lo mandan a la cárcel y ella se queda con todo”. Estas frases y otras parecidas son las que hoy acompañan a muchas de las mujeres que denuncian maltrato y tanto se están repitiendo que parece estar surgiendo una leyenda urbana según la cual ninguna mujer denuncia de verdad sino por esos intereses inventados e inciertos de querer quedarse con todo. Esas cosas que se dicen hoy día no son verdad.

Cuando empecé a trabajar el derecho, hace ya 15 años, me ponía los vellos de punta las historias que muchas mujeres me contaban en mi despacho. A veces el asunto que me traían no tenía nada que ver con su vida diaria, pero no sé qué frase o qué mirada entre nosotras desencadenaba que la Sra comenzara a contarme el suplicio que vivía en su propio hogar, a manos de su marido, en presencia de sus hijos. He escuchado vivencias que retan al mejor guión de cine de terror y a pesar de que yo pretendía ser lo más profesional del mundo en más de una ocasión no pude retener las lagrimas.

El motivo de mi pesar no era ya el sufrimiento de esta Sra, -que también-, sino la infinita rabia e impotencia que sentía de no poder hacer nada por ella. No sé que era primero si que la mujer no quería defenderse o que nuestra ley no amparaba estas situaciones, porque hay que decir que por graves que fuesen los hechos, ni la sociedad, ni las autoridades ni la ley consideraban que fuese legítima la intromisión. Los hechos ocurrían en una familia, dentro de un domicilio y eso pertenecía al ámbito privado de los hogares dónde el hombre, cabeza de familia, es el rey. Puede ser que el convencimiento de que eso era así, es lo que hacía que ni las propias mujeres a pesar de ser violentadas día a día en esos reinos infames quisieran defenderse. Además ¿adónde iban a ir después de denunciar a sus maridos? A su casa otra vez?, sin trabajo y con sus hijos. Si denunciaba la situación empeoraba si peor cabía que se pusiese. No había otra opción que aguantar.

Hace unos años a golpe de ley la sociedad se revolucionó para luchar a fin de eliminar el maltrato en los hogares. Desde mi particular punto de vista dos son las cosas importantísimas que aportaba la ley: 1.- Se protegen situaciones que no llegan a ser agresiones físicas, pero que son su prolegómeno y que también son violencia contra la mujer, -amenazas, coacciones, injurias, vejaciones- y 2.- se protege efectivamente a la mujer en el primer momento de la denuncia. La valiente que se atrevía a denunciar se la mantenía en su casa, al lado de sus hijos, se las alejaba del agresor, se le concedían subvenciones públicas, se le facilitaba formación profesional y ayuda laboral, y se le asistía sicológicamente. Todo muy bien. El mensaje era: No tenga miedo, atrévase a denunciar. Estás protegida. Me gratificó conocer que, aunque la violencia seguía e incluso se había hecho más sutil en los domicilios, la nueva ley había hecho desaparecer la paliza que dejaba marcada a la mujer y cuyas imágenes televisivas aún recuerdo.

Hoy día, la ley de protección integral contra la violencia de género que dicho sea de paso, no es perfecta, no ha cambiado, pero su aplicación sí. Entre los variados cambios operados, lo más impactante que pasa en la actualidad es que la administración ha dotado a ciertas autoridades policiales encargadas de recibir las denuncias por violencia de género de un “sistema automatizado experimental policial” –que parece consistir en un cuestionario de preguntas y respuestas similar al de las revistas- cuyo fin es valorar la INTENSIDAD DEL RIESGO que corre la mujer al lado de aquel a quien denuncia. Si del cuestionario resulta que el riesgo apreciado es inexistente, nulo o bajo –resultado bastante frecuente incluso en situaciones claramente delictivas (amenazas, coacciones, vejaciones)- no se suele adoptar medida de alejamiento ni orden de protección a favor de la mujer, con lo que hoy regresamos al pasado, y así me lo cuentan las mujeres que tras atreverse a denunciar se tienen que ir de su casa –porque no van a volver a la propia con el denunciado- con sus hijos y seguir soportando actos de violencia contra ella actos que ya, evidentemente, no denunciaran. El mensaje ha cambiado. Vuelve a ser ¿Denunciar para qué?. La situación empeora considerablemente, mejor seguir aguantando y quizás cuando efectivamente haya una fuerte agresión física de esa que marcan a una mujer, el cuestionario valore la intensidad del riesgo como medio o alto y quizás entonces el sistema vuelva a amparar a la denunciante. Pero qué tormento!.

Son insuficientes las políticas que para conmemorar la lucha contra la violencia de género, se quedan en el simbolismo, en lo superficial, en lo de siempre: bonitas proclamas, minutos de silencio ante la muerte de mujeres, emisión de panfletos morados anunciando muchos actos conmemorativos….. lo mínimo que se ha de hacer. Defiendo una política que siga trabajando en el camino emprendido por la ley integral, que remedie sus imperfecciones, y aquellas políticas que, superando a esta ley, persigan y consigan concienciarnos a todos –hombres y mujeres- del valor que tenemos como seres humanos y cuando eso se consiga se erradicará la violencia de género o mejor dicho, la violencia a secas.

GANAR ELECCIONES NO HACE DEMÓCRATAS. (Comentarios al Pleno de 25/9/08)

Septiembre 29th, 2008

El Pleno del pasado 25 de septiembre se presentaba como un Pleno tranquilo y sin sobresaltos y de hecho en el desarrollo de los puntos del día, no hubo incidencia digna de destacar, pero a la hora de contestar por parte del equipo de gobierno a los Ruegos y Preguntas formulados por la oposición, que por cierto las formuló con el debido respeto, la situación se salió de madre llegando a límites impropios para algunos de los dirigentes municipales.

Así, el Sr. Alcalde, ya al final de esos Ruegos y Preguntas, tras una intervención no exenta de tono intimidatorio, nos recuerda que los que estamos en oposición no hemos ganado las elecciones y ellos sí, además con mayoría absoluta, que no se nos olvide, aunque él sí olvida que mayoría absoluta en un país democrático no es totalitarismo político, y que nosotros efectivamente, no hemos ganando el gobierno municipal pero sí hemos ganado la oposición a ese gobierno y la tenemos que ejercer como es nuestra obligación. Lo que no procede es que nuestra legítima actuación se torne por parte de algunos del equipo de gobierno en ataque personal y directo al concejal opositor interviniente. Ejercer oposición en Lora del Río es convertirse en enemigo personal de los dirigentes municipales y como a tales enemigos, da la impresión de que, si pudieran, nos eliminaban para así poder gobernar en estado totalitario; un único partido, sin nadie en frente.

Considero que, contrariamente a lo que nos dice el Sr. Alcalde, no nos equivocamos ejerciendo nuestra oposición. Otra cosa es que no la ejerzamos como él desearía, tal que si fuésemos aquellos perritos de las postreras de los vehículos que, ante cualquier movimiento del equipo de gobierno, tan sólo moviésemos la cabeza en sentido afirmativo, mudos, ante su actuación. Eso, no puede ser.

Y la censura. Tras el caso de Miguel Sebastián, desde el gobierno de Lora del Río, se nos limita la información a las lindes del reglamentismo más estricto, con ello se está dificultando enormemente (aún más) el trabajo de la oposición y la transparencia de la gestión política, a la papelera, sin más.

Y, en cuanto a las responsabilidades políticas del caso Miguel Sebastián, desde la oposición, tenemos que exigirla. No queda otra. Cuando preguntamos al respecto, la respuesta, -como no podía ser de otra forma en estos tiempos que vivimos- es que nadie sabía nada. Ni el cuñado Sr. Navarro, ni la Concejal de Personal, ni el Alcalde –de quien dependía directamente Miguel Sebastián- dicen saber nada del caso (¿alguien se esperaba otra cosa?). Ante el hecho, no negado por el equipo de gobierno, de que Miguel Sebastián no iba a trabajar al Ayuntamiento, se argumenta que era “personal eventual de confianza” y que esto es equivalente a que el personal tenga la confianza de acudir a trabajar eventualmente cuando él quiera; y como en la oposición no comulgamos con ruedas de molino, no nos podemos tragar esa insólita explicación y se nos contesta “usted no se entera Sra Pasadas, no se quiere enterar” y “tenga usted cuidado que se va a meter en un lio”, y se le repitió otra vez “tenga usted cuidado”, y también “usted miente”, expresiones éstas hechas por el concejal Sr. Navarro, cuñado de Miguel Sebastián.

Y, en política quien asume los derechos de gobernar en mayoría (absoluta además, como nos recuerda el Alcalde) también ha de asumir las responsabilidades que se generen y tanto la Sra Concejal de Personal como el Sr. Alcalde tenían obligación de saber lo que pasa con sus trabajadores, sean eventuales de confianza o no, por lo que, si lo sabían mal pero el “yo no sabía nada”, desde mi particular punto de vista, no basta para eludir su responsabilidad.

Y como no somos lelos a nadie se le escapa que, si verdaderamente Miguel Sebastián también los hubiera sorprendido a ellos, la reacción hubiera sido otra muy diferente a la de atacar a quien lo ha descubierto, que es lo que están haciendo.

E insisto y por último, sólo cumplimos nuestra obligación, no tenemos intención de hacer leña del árbol caído a pesar de que, de esa leña se pueda hacer una buena candela.