ELEGÍA EN PROSA

Junio 3rd, 2009

A veces, en la tierra un grupo de afortunadas personas tienen la suerte de encontrarse con un ángel. Unos cuantos elegidos, entre los que me encuentro, hemos tenido la suerte de toparnos en nuestras vidas con Menchita. Su carácter extraordinario se revela ya en su piel, el color de sus ojos, el rizado de su pelo y su risa, pero sobre todo por atesorar enormes virtudes y saber desparramarlas a su alrededor.

Faltan calificativos grandes para decir lo que cabía dentro de mi amiga, porque era alegre y transmitía alegría a quien estaba a su lado; el significado de la palabra generosidad no basta para explicar su desprendimiento de todo lo suyo para los demás; porque ella no compartía sino que daba por entero lo que tenía, ¿Quién no tiene siquiera un regalo de Menchita?; nadie sufrió nunca una afrenta de ella porque era pacífica en extremo, y poseía además una superlativa capacidad de discreción de comprensión y de amor.

Por eso quienes hemos estado a su lado en algún momento de nuestra vida nos sentimos especiales, bienaventurados, elegidos de entre los demás porque, no todo el mundo es madre, hermano o hijo de un ángel, o su sobrino o su cuñado, ni ha tenido a un ser celestial por amigo o compañero de trabajo.

Nuestras estresadas y avariciosas vidas, en poco o en mucho se han transformado al conocer a Menchi, porque a todos nos ha llegado su forma de vivir, esa manera de entender el mundo solo propia de excepcionales seres extraordinarios.

Pero hoy, nosotros, los privilegiados de la tierra que la conocimos, sentimos dolor en el dolor, honda tristeza por su pronta muerte y envidiosos estamos de los demás Ángeles y Santos del paraíso que disfrutan de su presencia.

Y como ya dijese Miguel Hernández a su amado amigo muerto, hoy siento más tu muerte que mi vida y quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte, porque te has ido muy pronto Menchi y tenemos que hablar de muchas cosas, amiga, compañera del alma, compañera.

MARIA DEL CARMEN BAUTISTA FERNÁNDEZ.

COMO PILATOS

Abril 19th, 2009

Lo peor del tema de la Urbanización del Maizal no es que Confederación, tras dos informes negativos, haya emitido un informe positivo absolutamente condicionado y muy difícil de cumplir, sino que los loreños en materia de urbanismo, estamos con este gobierno municipal y en concreto con nuestro alcalde, como Cristo en las manos de Pilatos y, todos sabemos como terminó esa historia.

Así con gran propaganda política (viviendas dignas para todos los loreños y bla, bla, bla), nuestro Ayuntamiento promueve la aprobación de planes parciales, entre ellos los del Maizal, con el respaldo de multitud de informes multicolores, todos positivos: los hay de los más variados técnicos del consistorio (arquitectos y juristas), de las diferentes administraciones y de las empresas encargadas de los suministros precisos para la vida diaria del ciudadano. Todo es legal, todo va bien.

Los Planes se aprueban, nuestro alcalde concede la licencia urbanística y, evidentemente, la cobra, los pisos se construyen, los vecinos se ilusionan, las hipotecas se contratan y se pagan, pero…… oh fatalidad!, a la hora de la verdad antes de que los vecinos ocupen sus escrituradas viviendas, y ante la nimia (o no) denuncia ecologista, todos aquellos informes multicolores y positivos que avalaban la legalidad del proyecto se vuelven del color de la basura e igual que ella de nada sirven y los últimos permisos (ej. Cédula de habitabilidad) no se conceden a los vecinos. En esa hora todos, absolutamente todos, levantan sus manos después de lavadas y ningún técnico ni ningún político se responsabiliza del desastre. El constructor ha construido porque el político le ha dado permiso; el político dio permiso porque sus técnicos informaron positivamente, el técnico informó positivamente porque a pesar de que el proyecto contenía un error, solo ha sido detectado con la denuncia, el constructor introdujo el error porque el ayuntamiento le dio mal el dato y etc, etc, nadie es culpable y al fin y al cabo lo cierto y verdad es que el loreño que precisa su casa digna y bla, bla, bla, se queda como Cristo en la cruz, más solo que la una.

Hoy día no se puede jugar con los temas urbanísticos, la cosa está más seria de lo que parece y lo cierto es que aquí en nuestro pueblo tenemos más de un caso en que la historia ha ocurrido como la he narrado por lo que, aunque nada tienen que ver con el Maizal, constituye un antecedente del comportamiento de nuestros dirigentes ante los problemas urbanísticos.

Reitero como ya he dicho en otros artículos que la función de la oposición es controlar y exigir a los gobernantes una actuación lo más acertada y fiable para nuestros vecinos y una política honesta. Si no estamos dispuestos a hacerlo mejor que nos quedemos en nuestras casas. Por eso aunque el día que votamos el asunto del Maizal el voto fue muy difícil,(los vecinos afectados llenaban el salón de plenos y políticamente hubiese sido más fácil y más rentable votar a favor), visto lo cercana que nuestro alcalde tiene la jofaina hicimos lo que en conciencia teníamos que hacer.

Pero yo, como tengo boca me equivoco y quizás, pueda ser, ojalá sea, que el día de mañana, los vecinos del Maizal no tengan ningún problema con sus permisos definitivos y construidas sus casas y constituidas sus hipotecas puedan disfrutar con tranquilidad de sus viviendas con vistas a la ronda de circunvalación, sin riesgo alguno de inundación y vertiendo sus aguas a una EDAR loreña en pleno funcionamiento. Así deseo que sea.